Las siete maravillas del mundo

Cierto día un maestro pidió a sus alumnos: «Componed una lista con las siete maravillas del mundo». Mas tarde les pidió que se pusieran de acuerdo en cuales eran definitivamente. A pesar de algunos desacuerdos, la mayoría votó por lo siguiente:

1. Las Pirámides de Egipto
2. El Taj Mahal en India
3. Machu Picchu en Perú
4. Torre Eiffel en Francia
5. El Coliseo de Roma
6. La Gran Muralla en China

El maestro buscaba consenso para la séptima maravilla cuando notó que una estudiante permanecía callada y no había entregado aún su lista, así que le preguntó si tenía problemas para hacer su elección.

La muchacha tímidamente respondió:
– Sí, un poco. No podía decidirme, pues son tantas las maravillas.

El maestro le dijo:
– Dinos lo que has escrito, tal vez podamos ayudarte.

La muchacha, titubeó un poco y finalmente leyó:
– Creo que las siete maravillas del Mundo son:

1. Ser paciente y disfrutar del camino
2. Quererte tal como eres y querer a los demás tal y como son
3. Hacer las cosas tan bien como sabes
4. Confiar en ti mismo y en la vida
5. Aceptar la vida como viene
6. No juzgar ni juzgarte
7. Ser curioso y estar abierto a la vida

Después de leído esto, el salón quedó en absoluto silencio.

Cuento obtenido de www.sloyu.com.


Imagen creada por Clementina Crol con Copilot

¿Conoces la Gran Muralla China? Si es así, qué suerte la tuya. Sin embargo, piénsalo, por muy espectacular que fuera lo que se presentó ante tus ojos, por muy larga que fuera la muralla, si tu mente tenía prisa y estaba en lo que iba a hacer después, no habrá visto nada y solo recordará una estática foto.

¿Has ido a las Pirámides de Egipto? Si es así, qué afortunado eres. Sin embargo, por muy misteriosas que te parecieran, por mucho que te atrajera el desierto, si justo en el momento en el que estabas ante ellas, te despreciabas a ti mismo por algo que habías hecho o no habías hecho, te habrás perdido su maravilla.

¿Has estado en Machu Pichu? Si es así, me gustaría que me contaras. Sin embargo, lo que me gustaría saber es qué había en tu interior al pasear por su paisaje, qué te inspiró, qué se movió en tu alma.

¿Visitaste también la Torre Eiffel? Si es así, dime ¿con quién fuiste? ¿lo querías? ¿te sentías querido o estabas aturdido por una soledad incierta? 

Podríamos hacer una lista muuuuy larga con todas las maravillas del mundo, esas que aparecen en las revistas y de las que hablan nuestros amigos. Podríamos recorrer el planeta entero buscándolas y, sin embargo, no seríamos ni una pizca más felices porque, estoy segura, no es lo de fuera sino lo de dentro lo que tiñe el mundo de maravilla. Pero no acabamos de entenderlo y por eso estamos siempre mirando hacia fuera. No solo mirando sino depositando nuestra esperanza en ello: un jersey nuevo, una botella de vino, un viaje insólito. Estás fuera de ti persiguiendo algo escurridizo y no te percatas de que, si estás en paz, una sencilla conversación con amigos del alma en la más humilde cocina  puede iluminarte más que una exótica playa en Maldivas. 

Así que sí, quiero visitar todos esos lugares del mundo pero mi prioridad no es esa sino colocar:

💓en mi mesa de noche la Paciencia,  
💓en la mesa del salón el Amor, 
💓 en mi escritorio la Excelencia, 
💓en el mueble de la entrada la Confianza,
💓 en la mesa del comedor la Aceptación, 
💓en la encimera de la cocina el No Juicio 
💓y en todas las lámparas de la casa la Mente de Principiante, 

para honrarlos a todos un poquito cada día y que pasen paulatinamente a formar parte de todas mis células.
























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