¿A quién sientas a tu mesa?

La máxima fundamental que se debe comprender es que el cuerpo obedece a la mente. Por lo tanto, el cuerpo tiende a manifestar lo que la mente cree. La creencia puede albergarse consciente o inconscientemente. Esta máxima es consecuencia de la ley de la conciencia que afirma: "Solo estamos sujetos a aquello que tenemos en mente." (...)

En realidad, un pensamiento es una cosa, tiene un patrón de energía. Cuanta más energía le damos, más poder tiene para manifestarse físicamente.(...)

Una demostración clara de esta ley de la conciencia se observa en las personas con trastornos de personalidad múltiple. Se ha demostrado que las diferentes personalidades tienen distintos acompañantes físicos. Por ejemplo, se producen cambios en los electroencefalogramas, en la mano que se utiliza para escribir, en el umbral del dolor, en la respuesta eléctrica de la piel, en el coeficiente intelectual, en la capacidad de usar el lenguaje, en el acento y en la visión. Así, cuando está presente la personalidad que cree en las alergias, la persona es alérgica. Pero cuando está presente otra personalidad, las alergias desaparecen. Una personalidad puede necesitar gafas y otra no. 

Libro "Dejar ir". Dr. David R. Hawkins (psiquiatra)

Si no me abrigo me voy a resfriar... Las lentejas me sientan mal... Soy un desastre para .... Es la vejez... Es muy difícil cambiar... Soy miope... Soy alérgica... Soy...

¿Y si todas las verdades que creemos absolutas no lo fueran? ¿Y si al creer que lo son, nosotros mismos las fabricáramos?

¿Y si al dejarlas alojadas en nuestro hogar y alimentarlas con nuestro mejor guiso, dieran un paso adelante y traspasaran la delicada frontera entre lo etéreo y la realidad física y se convirtieran en algo que podemos ver, como un armario o un tenedor? 

Imagen creada por Copilot

¿Y si los pensamientos fueran como los personajes de una obra de teatro? El Capitán Garfio está muy bien si se queda dentro de la obra. Mas no iríamos tan confiados al teatro si el personaje bajara del escenario y se viniera con nosotros a casa ¿verdad? No es agradable tener un malvado comiendo a nuestra mesa. Pues eso, según David R. Hawkins y según mi sabia madre, es lo que ocurre cuando nos creemos la obra de teatro en la que estamos inmersos y cuyo guion no hemos redactado nosotros. 

Si en las personas que tienen un trastorno de personalidad múltiple, una personalidad es miope y la otra no, entonces tú y yo llevamos gafas porque creemos que no vemos, no porque nuestro ojo tenga una forma concreta. Fascinante pero... 

¿Cómo se hace eso de dejar de creer lo que, como verdad inmutable, nos han transmitido desde que éramos tan solo una célula?  ¿Cómo abrir la puerta a un mundo nuevo en el que cada uno moldea la realidad a su manera? ¿Cómo ser la artista de mi propia obra de arte? Se me ocurre...

👀Identificar una a una las creencias que tengo acomodadas en mi sofá. 

😌 Cuestionar aquellas que me encogen, me ensombrecen, me limitan. 

👎No darles más conversación y soltarlas al aire como un globo que se va alejando.

Se me ocurre creer que puede ser cierto lo que el Dr. Hawkins dice. Así que voy a ver qué creencias alojo y siento a mi mesa. Quizás, solo quizás, no son verdades absolutas.












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